Tras una serie de pitidos seguidos, despierto. Habrá sido todo una pesadilla, una vez más he fallado el intento de suicidarme. Miro hacia mí alrededor, ¿dónde estoy? Me pregunto. Este no es mi cuarto. Esta no es mi cama. Miro hacia abajo y observo que estoy vestida con una bata blanca, ¿qué está pasando? ¿Me habrá salido mal la jugada? Me miro las manos, las cuales ahora son mucho más grandes… Tengo miedo. Con mucho cuidado me toco la cara, no está mi pelo largo, tampoco mis piercings. Toco suavemente la parte trasera de mi cabeza, me duele mucho. Hay puntos, ¿me habré hecho una brecha? ¿Me habrán cortado el pelo? Mi corazón va a mil por hora. Si esto es un mal sueño necesito despertar.
Una señora de melena rubia se acerca a mí rápidamente con lágrimas en los ojos, me incorporo para verla mejor.
- Perdone, ¿qué hago en un hospital? ¿Dónde está mi familia? - Pregunto con preocupación.
- Niall cariño… - La señora me abraza y me empieza a dar besos sin parar - Ha sido todo un accidente, creía que te perdía. - Me coge de la cara con las dos manos muy frágilmente - Escúchame cielo, volvemos a casa. No ha sido nada.
Noto en sus ojos una mezcla de tristeza y alegría. ¿Quién es Niall? ¿Quién es ella? Estoy muy confundida.
- Creo que se confunde señora, yo no debería estar aquí. - Le digo con la voz entre cortada, ella me observa mientras me sonríe, como si nada de lo que digo le importase-. No… no soy tu hijo.
La puerta de la habitación se abre tras nosotros y un chico de pelo castaño con una camiseta de los Lakers se dirige hacia la camilla. La señora le acaricia el brazo y ambos me miran con una sonrisa un tanto triste.
- Cómo estás, campeón - Dice el chico mientras me toca la frente, gira su mirada hacia la señora que sigue mirándome como si fuese un tesoro -. No tiene fiebre, mamá.
- Quiénes sois, quiero salir de aquí. - digo mirándolos con miedo -. Cómo he llegado a parar aquí.
El chico se sienta con cuidado en los pies de la camilla y apoya su mano en mi pierna, su mano es cálida y me transmite confianza. Sin embargo no lo conozco y aparto la pierna para que no se apoye.
- Niall, soy Liam, tu hermano. ¿No te acuerdas de nada? Ayer bebiste demasiado y esta madrugada cogiste mi moto, cosa que te dije que no hicieses. Y ahora te ves aquí, pero por suerte solo ha sido una brecha muy pequeña y ayer los médicos ya se encargaron de que estuvieses bien.
Noto como mi rostro se aprieta y las lágrimas empiezan a caer. Quiero salir de aquí. Sin querer mientras hablo subo mi tono de voz.
- ¡No! Ayer estaba en mi casa, yo ayer no fui a ninguna fiesta. No os conozco de nada, ni a ti ni a ella. No sé conducir, no me gustan las motos. No sé qué está pasando pero quiero volver a casa.- salgo de la camilla como puedo, dándole sin querer una patada al supuesto Liam y me dirijo al baño. Escucho de fondo los murmullos de la mujer y Liam comentando mi comportamiento, pero me da igual.
- Dejémosle Liam, se encuentra indispuesto ahora mismo. Ayer lo pasó muy mal.
Una vez que he escuchado esto, me asomo a la habitación desde el baño y los veo saliendo por la puerta. Enciendo la luz y me miro al espejo. Dios, no. No. Qué es esto. Quién es este chico.
En silencio me sigo observando, cómo he llegado hasta aquí. Lavo mi rostro con cuidado y sin querer las puntas del pelo se me mojan. Vuelvo a ser rubia. Pero no vuelvo a ser yo.
Me siento en la tapa del inodoro y me quedo pensando en lo que acabo de ver. Es todo tan raro que no consigo ver las cosas claras. ¿Habré soñado mi otra vida? ¿Esta vida es un sueño? ¿Despertaré siendo Martha? ¿O he despertado siendo Niall? Todo de repente se vuelve borroso, me estoy mareando.
Abro los ojos y estoy de nuevo en la camilla, pero ahora hay dos médicos mirándome con una libreta en la mano.
- ¿Qué ha pasado? - digo incorporándome.
- Has tenido un mareo, pero tranquilo chaval, está todo bien. Tu madre volverá de un momento a otro con tus cosas y os iréis a casa - dice el señor con gafas mirándome con una sonrisa infantil, como si yo fuese tonta.
Liam se
acerca a nosotros y el señor que me ha sonreído le da un par de palmaditas en
la espalda. Liam le devuelve la sonrisa y me mira.
- Vamos,
vístete que los colegas están preocupados. - Me da la mano para que me levante
y yo la cojo, prefiero no preguntar quiénes son los colegas.
Me trae unos tejanos rotos y una camiseta naranja con el signo “+” en ella de color blanco. Estoy de pie delante de él sin decir palabra y él me mira extrañado.
- Vamos Niall, no querrás que te vista yo ¿no? - Suelta una carcajada y me pone la ropa encima de la mano. ¿No querrás que me vista así, no?
- ¿Cuántos años tengo? - digo de repente, Liam me mira con los ojos abiertos como platos y ríe aún más.
- Tierra llamando a Niall. – Ríe -. Diecinueve, como Harry. ¿Ahora me vas a decir que no lo conoces, verdad? Venga vamos al coche, anda. - dice dándome un beso rápido en la mejilla.
Pues no, no lo conozco. Pero me da a mí que no voy a tardar mucho en hacerlo.
Me trae unos tejanos rotos y una camiseta naranja con el signo “+” en ella de color blanco. Estoy de pie delante de él sin decir palabra y él me mira extrañado.
- Vamos Niall, no querrás que te vista yo ¿no? - Suelta una carcajada y me pone la ropa encima de la mano. ¿No querrás que me vista así, no?
- ¿Cuántos años tengo? - digo de repente, Liam me mira con los ojos abiertos como platos y ríe aún más.
- Tierra llamando a Niall. – Ríe -. Diecinueve, como Harry. ¿Ahora me vas a decir que no lo conoces, verdad? Venga vamos al coche, anda. - dice dándome un beso rápido en la mejilla.
Pues no, no lo conozco. Pero me da a mí que no voy a tardar mucho en hacerlo.
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